Yoga Restaurativo

Nunca es demasiado tarde en la vida para practicar Yoga.

Aprender es un placer y son muchos los goces que se pueden obtener a través de la práctica del Yoga.

De igual modo una vez experimentado el estado pleno (integrando cuerpo, mente y espíritu ), ¿cómo saber que vamos a permanecer siempre alerta y receptivos? ¿Cómo afirmar que podemos mantenerlo sin práctica?

La sensibilidad requiere estabilidad y ésta ha de mantenerse mediante la práctica regular.

A los 50 o 60 años no es tarde para abordar la práctica del Yoga. A una cierta edad el cuerpo empieza a decaer. Si no hacemos algo dejamos incluso de suministrar sangre a zonas a las que antes si suministrábamos. Al realizar asanas hacemos que la sangre nutra las extremidades y las profundidades de nuestro cuerpo, de forma que las células se mantengan sanas.

El no hacerlo permite que las fuerzas ofensivas aumenten y que las fuerzas defensivas mengüen. La enfermedad es una fuerza ofensiva; la energía interna es defensiva.

A medida que crecemos el poder defensivo va a menos y el ofensivo a más. Así es como las enfermedades se introducen en nuestro organismo. Un cuerpo que lleva a cabo una práctica yóguica, es como un fuerte que mantiene alto su poder defensivo, de modo que las enfermedades no puede introducirse en él a través de la piel.

El Yoga ayuda a mantener el poder defensivo en un grado óptimo y eso es lo que se denomina salud.

Así pues todos pueden hacer Yoga. Entendiendo la inteligencia de cada parte de nuestro cuerpo conociendo sus propias limitaciones, practicando en forma sensata. En el Yoga no se puede ir con prisas.

Eres bienvenido y puedes aprender en la condición en que te encuentres.

El Yoga es un camino hacia la propia espiritualidad.

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